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40yque_5 pasos para dejar de ser una bruja contigo misma

5 pasos para dejar de ser una bruja contigo misma

Por Ingrid

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Te levantas por la mañana, vas al baño y lo primero que ves reflejado en el espejo, ya te hace fruncir el ceño y pone en funcionamiento la máquina de criticar.

Qué ojeras tengo, cuántas arrugas, qué birria de pelo, qué cara de no haber dormido… 

Y si, por casualidad, no estás con el piloto automático pensando en mil cosas mientras te duchas, también criticarás tu celulitis, la flacidez y el pecho caído.

Por supuesto, no te quedarás sólo con el físico.

Tienes muchas más cosas por las que autoflagelarte.

Tomando el primer café del día en la cocina, te recriminarás mentalmente porque hace un año que tienes en mente ordenar el armario de los tuppers y porque se han acabado los cereales y tú ni te has dado cuenta hasta que no te los ha pedido tu hijo.

Encima de gorda y desordenada, también eres una mala madre.

Camino del trabajo te culparás por no haberte acordado de pedir cita en el dentista, ni recogido la ropa del tinte y cuando, por fin llegas, te criticarás por ser un desastre a la hora de aparcar.

En el trabajo, mientras tratas de ponerte al día, te recriminarás por no ser una buena profesional.

Si hubieses estudiado más o sido más inteligente o más disciplinada, no estarías dónde estás.

Habrías encontrado un puesto más chulo, mejor pagado y con un buen horario.

Si te esforzases en ser más constante, más alta, más delgada y más rubia, más organizada y trabajadora, la vida sería de otra manera, pero claro, te vence la pereza, el no saber, el exceso de ocupaciones, la falta de organización y no sé cuantas cosas más.

Y siempre recurrente el mismo pensamiento: “soy un desastre”. 

¡STOP!

Esta forma de pensar no te ayuda nada.

Por eso quiero mostrarte, paso a paso, cómo deshacerte de esa despiadada crítica interna que siempre te acompaña.

 

5 pasos para dejar de ser una bruja contigo misma.

1. Comienza desmontando el mito de quién eres.

Lo que creemos respecto a nosotras mismas es algo tan arraigado (y desde hace tanto tiempo) que ni nos cuestionamos cuánto hay de cierto.

A lo que nos dijeron de pequeñas, añadimos nuestra experiencia por algún acontecimiento puntual.

Soy gordita, se me dan fatal los idiomas, cocinar no es lo mío, nunca he sido buena en esto, soy pésima en aquello…

Para, escúchate y cuestiona tus creencias.

¿Estás segura que no se te dan bien los idiomas?

¿Cómo lo sabes si la última vez que estudiaste una lengua extranjera estabas en el colegio?

¿Puede ser que aquel profesor fuera pésimo o que tú estuvieses más ocupada pensando en el fin de semana que en lo que te contaban en aquella clase?

¿El deporte no es lo tuyo y siempre has sido patosa y con tendencia a engordar?

¿Hace cuantos años que no te mueves?

¿Has probado a bailar? ¿Yoga? ¿Nadar?

¿Cómo puedes saber que no te gusta si no sabes ni en qué consiste?

Es interesante revisar nuestras creencias cada cierto tiempo, ver si siguen vigentes y si tienen sentido en nuestra circunstancia actual.

Muchas veces son limitantes y te llevan a no intentar determinadas cosas porque “sabes” de antemano que no vas a poder.

Trata de ver el mundo con mente de principiante, sin prejuicios y observa las cosas como si te enfrentases a ellas por primera vez.

 

2. Olvídate del pasado.

Volver al pasado y empezar con los “Y si…” , ¿tiene alguna utilidad?

Nuestra forma de actuar fue la que nos pareció más oportuna en aquellos momentos, con nuestra experiencia, nuestros miedos y nuestras posibilidades.

Volver atrás, rumiar sobre lo que podía haber sido, sólo te lleva al desasosiego y al autoengaño.

La realidad es que no tienes ni idea de qué habría sucedido si hubieses hecho las cosas de otra manera.

Define tus metas a partir del presente, aprovechando la experiencia del pasado.

 

3. No te juzgues.

Tenemos defectos y virtudes, aunque tendemos a magnificar nuestros puntos flacos y pocas veces nos felicitamos por nuestros logros.

Somos unas brujas con nosotras mismas y las cosas nos salen mal porque no las planteamos bien.

Al final tenemos lo que nos merecemos, por falta de habilidades, de motivación o de tiempo.

¿Y si pruebas a quererte un poquito y a ser más permisiva contigo?

¿Cómo puedes pretender que te valoren los demás si la primera que te quitas mérito eres tú misma?

Ya que somos tan concienzudas, minuciosas y detallistas a la hora de encontrarnos defectos, seamos igual de analíticas buscando nuestros puntos fuertes.

 

4. Perdónate.

Tratamos de ser justas y perdonar los errores ajenos, ¿por qué no somos un poco más permisivas también con los nuestros?

Nos recriminamos lo que hicimos mal, lo que estamos haciendo mal y también por lo que no vamos a saber hacer bien.

¿Y si, simplemente, te perdonas por no ser perfecta y te permites tener y disfrutar de tus defectos?

Toda la tarde tirada en el sofá sin hacer nada. ¡Qué vaga soy!

¿Y si te limitas a disfrutar de esa tarde de reposo y te das permiso para descansar?

 

5. Redefínete.

Tan ocupada juzgándote, creyendo que no puedes cambiar, dando vueltas a lo que hiciste o dejaste de hacer, que no te paras a escucharte.

¿Te has parado a pensar qué quieres hacer?

¿Dónde quieres llegar?

¿Si es eso lo que te hace realmente feliz?

Si dejas de ser una bruja contigo misma, quizás sea más fácil que definas tus objetivos y, una vez hecho esto, podrás optar por la acción o por la omisión.

  • ¿Qué puedo hacer para que esto cambie?
  • ¿Qué es necesario que modifique?
  • ¿Qué nuevas rutinas debería incorporar en mi día a día para alcanzar mis nuevos objetivos?

O bien.

  • ¿Qué actitud me impide llegar donde quiero?
  • ¿Qué sería interesante dejar de hacer?

Cambia lo que esté en tus manos y olvídate de lo que no puedes cambiar.

Deja de dar vueltas al pasado y de pensar lo que pudo haber sido.

Mira al frente y decide cómo quieres ser.

No juzgarte y ser más compasiva contigo misma probablemente no te hará más eficiente pero sí más feliz.

¿No crees?

Te leo en los comentarios :)

*Puedes leer otras publicaciones de Ingrid haciendo clic aquí.

Sobre Ingrid

Estudié psicología aunque trabajé en obras industriales durante muchos años. Mi vida profesional se adaptó a las circunstancias, aprendí, disfruté e hice catorce mudanzas con un marido y dos niñas pequeñas. Hace unos años me reciclé, soy feliz con mis pacientes y enseñando Mindfulness. Dirijo también unas tertulias literarias, he escrito dos libros de relatos cortos y tengo un blog. Escribir, leer, comer, viajar, disfrutar de mi familia y amigos, el deporte y trabajar como psicóloga son mis pasiones, todas, no podría quedarme con una sola.

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18 reflexiones en 5 pasos para dejar de ser una bruja contigo misma

  1. Avatar
    ana Responder 17 agosto, 2016 at 10:15 am

    Cuanta razon tienes !!!!
    Vivimos una vida tan, tan “rápida” que no nos da tiempo a pensar, actuamos como máquinas y cuando, en el momento que nos tomamos un momento para analizarnos (como por ejemplo, con la lectura de este articulo) todo se relaja, tan solo con cambiar el punto de vista la percepcion de los problemas cambian.
    Muchas gracias por tu articulo, Ingrid, me ha encantado!

    #
  2. Avatar
    Antonia Quintana Responder 17 agosto, 2016 at 11:14 am

    Genial el artículo, basta ya de ser tan críticas con nosotras misma, yo por mi párate voy a créeme más lo que valgo, gracias Ingrid

    #
  3. Avatar
    Ana Pozas Responder 17 agosto, 2016 at 11:15 am

    Genial, por desgracia actuamos y pensamos así, y lo peor de todo, sin darnos cuenta. Deberiamos empezar a poner en práctica todos esos consejos. Prometo,querida amiga hacer un poder y llevarlo a cabo, es más creo que ya he empezado….

    #
  4. Avatar
    Ainhoa Responder 17 agosto, 2016 at 11:39 am

    Que gran verdad. Somos nuestras peores críticas. Hay que reeducar esos pensamientos …..lo intentaré .

    #
  5. Avatar
    Maribel Responder 17 agosto, 2016 at 12:09 pm

    Muy concisos y bien expuestos los pasos a seguir para dejar de ser una bruja para una misma.
    Pero yo me preguntaría ¿soy lo que quiero ser? o ¿quiero ser lo que los demás quieren que sea?
    Nos dejamos influenciar por lo que nos imponen desde fuera, se valora lo externo: el físico, la profesión, etc. como la cantidad de cosas que eres capaz de hacer, pero no se da valor a lo más importante del ser humano, sus valores. Debería valorarse lo que SOMOS no lo que hacemos ni como es nuestro físico. Si nos exigimos en lo externo es porque hemos aceptado lo que nos exigen desde fuera.
    Me ha gustado la exposición, me ha hecho reflexionar.
    Gracias

    #
  6. Avatar
    Ariadna Responder 17 agosto, 2016 at 12:21 pm

    Interesante trabajo de autocritica y autoaceppetacion que todos deberiamos hacer. Leetelo!

    #
  7. Avatar
    Raquel Responder 17 agosto, 2016 at 12:31 pm

    Buscando algo completamente distinto, he acabado leyendo este artículo por casualidad. Me parece un planteamiento buenísimo y tremendamente acertado. Voy a enviárselo inmediatamente a alguien que creo que de verdad necesita leerlo, espero que siga sus consejos para que ella y todas las personas que la rodean puedan ser más felices..

    #
  8. Avatar
    M.Angeles Responder 17 agosto, 2016 at 1:18 pm

    Fantástica reflexiòn, a partir de ahora “miraré al frente y decidiré que quiero ser”

    #
  9. Avatar
    maria Responder 17 agosto, 2016 at 1:43 pm

    Muy interesante y acertado, nos vendra bien a tod@s seguro!!! explotemos nuestro potencial que seguro tenemos ;)

    #
  10. Avatar
    Maria José Responder 17 agosto, 2016 at 2:21 pm

    Tienes toda la razón. Para las que siempre vemos antes nuestros defectos, y nos cuesta reconocer que también tenemos virtudes, leer tu artículo es un recordatorio de todas las cosas buenas que sí apreciamos en los demás y damos por supuestas cuando se trata de nosotras mismas. Y a veces conviene no olvidarlas.Gracias

    #
  11. Avatar
    Elena Responder 17 agosto, 2016 at 4:14 pm

    Muy buen artículo. Me hizo recordar cuando mi madre me aseguró que la mejor década es de los 40 a los 50 para una mujer. Debe de ser verdad. Ya tengo más de 40… Y que? Como dijo un sabio, los 40 es la madurez de la juventud y la juventud de la madurez. Gracias Ingrid.

    #
  12. Avatar
    Ana Responder 17 agosto, 2016 at 4:56 pm

    Real como la vida misma….y si además ya tienes 50….aún más certero

    #
  13. Ingrid Pistono
    Ingrid Pistono Responder 17 agosto, 2016 at 5:46 pm

    ¡Muchísimas gracias a todas!
    Parece que el artículo os ha gustado, un verdadero placer ver que me leéis.
    Nuestro mundo se compone de muchas pequeñas cosas, la mayoría muy obvias, aunque nos empeñemos en complicarnos con grandes y pequeños problemas.
    Estoy a vuestra disposición para acompañaros y ayudaros a continuar por este paseo que es la vida. Podéis consultarme sobre lo que queráis, ojalá sea capaz de ayudaros si lo necesitáis.

    Que tengáis un buen día, a mi desde luego me lo habéis alegrado con vuestros comentarios.

    #
  14. Avatar
    dolores suarez Responder 17 agosto, 2016 at 6:51 pm

    Los refranes suelen ser ciertos, tenemos que aprender a querernos un poco más, a veces es dificil, pero hay que hacer el ejercicio. ! Muy buen articulo para reflexionar sobre ello

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  15. Avatar
    Lourdes Responder 17 agosto, 2016 at 6:53 pm

    Somos una generación demasiado exigente. Mucha razón!

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  16. Avatar
    Laura Responder 17 agosto, 2016 at 7:51 pm

    Cuanta razón!!! Defectos que en los demás los pasamos por alto, en nosotras parecen montañas. Que difícil es luchar contra nuestra cabeza. Gracias por el artículo!

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  17. Avatar
    Amaya Responder 18 agosto, 2016 at 12:50 am

    Ingrid buenísimo. Desde luego yo me propongo dejar el no puedo de lado y empezar a creérmelo ?

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  18. Avatar
    Déborah Responder 23 agosto, 2016 at 10:46 am

    Jajaja que verdad más grande. Que brujasssss. Gracias por hacerme reír a carcajadas viéndome en esa situación día a día y gracias por darme el alto, ya era hora que alguien me dijera ” eh, para, ya está bien” a partir de este mismo momento (ya lo estoy haciendo :-D ) voy a mirarme y a resaltar las cosas bonitas que tengo, seguro que veo unas cuantas. Graciasssss un besazo

    #

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